domingo, 12 de abril de 2009

La lectura compartida: impresiones de participar en un club de lectura

Cuando recibí la publicidad del ‘Club de lectura’ de La buena vida, me entró curiosidad por comprobar en qué consistía y si me podía aportar algo participar en un grupo de este tipo. La verdad es que con mis lecturas me ocurre algo que en ocasiones me desespera y en otras me avergüenza… Olvido muchísimas cosas. Hay libros que me marcan, y ahí quedan, pero hay otros que leo con intensidad, los disfruto, y en cuanto pasa el tiempo se convierten en una maraña difusa de ideas, que me cuesta recuperar si no tengo claves o recursos para ello. La herramienta más básica que puse en marcha hace un año y medio para acordarme de lo que leo fue tener un cuaderno. Es solo para mí, como apuntes para recordar lo que he leído. Congelo mis impresiones mediante la reseña más doméstica y poco exigente de cuantas se pueden escribir. A él recurro para orientarme y saber qué leí antes de qué otro libro y cuál no he podido incluir aún a pesar de que lo tengo previsto con impaciencia (¿os he hablado de lo que me gusta hacer listas?).

La idea del club de lectura se me antojó, por lo tanto, interesante y me recordó la idea de mi amigo Rafael Cid cuando me dice que cuando se lee un libro éste pertenece al lector; la historia cambia y se convierte en lo que el receptor ha percibido. Me pareció la excusa perfecta para saber cómo se comparte un libro con otra gente. Y allí fui.

Escogí el ciclo de Narrativa actual por una razón peregrina: uno de los libros escogidos lo tenía ya en mi estantería como una de las lecturas con las que me apetecía estrenar el año. Sería una buena ocasión para afrontar esta experiencia con este nuevo matiz.

Al moderador no le conocía y de hecho le confundí con otra persona. Debí leer varios blogs sobre reseñas literarias en esas fechas y en mi cabeza tenía la imagen de un señor mayor y de bigote, nada mas alejado de la realidad. Poco después de iniciar la primera sesión me repetía a mí misma que me sonaba mucho su cara. Resultó que era vecino de mi barrio y leyendo su perfil vi que incluso tenemos contactos comunes en la revista El Duende de Madrid. Su papel es fundamental para encauzar el debate y creo que lo hace francamente bien. He leído comentarios suyos en Internet con los que no estoy muy de acuerdo, pero eso no le quita mérito y capacidad para la tarea que nos ocupa. Arroja luz sobre muchos aspectos que, de no tener estas claves, se me pasarían por alto, y tiene suficientes referentes como para que los debates que iniciamos los asistentes puedan tener desarrollo y el encuentro resulte espontáneo.

Pero sobre todo ha sido el grupo lo me ha parecido completamente enriquecedor. No he sido capaz de memorizar ninguno de sus nombres y no siempre acudimos los mismos. Cinco sesiones son muy poquitas para tomar conciencia de sus personalidades y de lo que podemos intercambiar, pero me sirve para darme cuenta de que compartir la lectura le da otro tono, activa ciertas reflexiones que por mí sola habría sido incapaz de iniciar y me permite observar otros puntos de vista.

La organización por parte de la librería es buena, como todo lo que hacen. Aunque creo que esta idea se podría haber explotado comercialmente con algún otro valor añadido: un precio más económico incluyendo la compra de los 5 ejemplares en cuestión; de este modo el coste global para el asistente no sería tan alto y la librería se aseguraría las ventas de los libros a cambio de una reducción en la cuota, o bien incluir una consumición por cita. Esta reflexión sobre la parte comercial la hago porque de entrada no sé valorar si el precio es adecuado o es caro (50€ por el ciclo completo), ya que la experiencia resulta difícil de mantener más allá de este experimento. Supongo que con esta cantidad se paga la organización y al profesional. Realmente una clase de cualquier disciplina hoy en día no te sale por menos de 12-15 euros, así que desde este punto de vista debo pensar que no es realmente excesivo (pues resulta a 10€ la “clase”). Pero cuando lo he comentado con algún amigo sí que me han dicho aquello de: “Ufff. Es algo caro, ¿no?” A lo mejor estamos ante esta situación tan común por la que nos cuesta valorar determinadas tareas a diferencia de otras, que creemos que sí valen lo que pagamos.

Yo, de entrada, no me arrepiento del gasto efectuado. La experiencia me ha gustado y he podido leer de otro modo. Solo voy a participar en la lectura compartida de tres libros, porque hay dos de ellos que no me han motivado y mi agenda se ha complicado un poco algunas semanas. Los cinco propuestos son los siguientes:

Proyectos de pasado, Ana Blandiana (Periférica)
El sendero del bosque, Adalbert Stifter (Impedimenta)
En lugar seguro, Wallace Stegner (Libros del Asteroide)
Agua, Torgny Lindgren (Nórdica)
Ágape se paga, William Gaddis (Sexto Piso)


Y yo he leído los tres primeros. De todos me quedo con la novela final. La que yo ya había elegido y quería leer por encima de todo. La de la editorial cuyos proyectos más me atraen (de las cinco editoriales del grupo CONTEXTO que forman parte de esta iniciativa): Libros del Asteroide.

De los comentarios de mis compañeros me quedo con aquello que dijo uno de ellos al comentar la lectura complicada de los relatos de Ana Blandiana: “el peligro de lo simbólico es que tú lo puedes hacer todo lo grande que quieras, según el valor que le des a la idea”. También con el gusto de otro de los compañeros por leer en alto los pasajes que más le impresionan y por el jugo que le sacamos todos a la historia sencilla de “El sendero en el bosque”.

Ojalá surjan más iniciativas como ésta, más extensivas (un libro al mes, durante un año entero) y con diferentes temáticas o géneros. No sólo narrativa y con más presencia de autores españoles.

lunes, 30 de marzo de 2009

Comunicación para entrenadores personales

El sábado (28 de marzo) participé en una charla organizada por IMAGE FITNESS sobre técnicas de comunicación para entrenadores personales. El objetivo de mezclar estos dos conceptos (el entrenamiento y las teorías o fórmulas sobre comunicación) era sobre todo que los profesionales de la actividad física reflexionasen sobre su fórmula habitual de trabajo para identificar en qué puntos de su relación con el cliente pueden modificar algún matiz de su habilidad como comunicadores.

Intenté explicar aquello en lo que creo después de estudiar la comunicación durante varios años: no hay fórmulas mágicas y no hay una única manera de hacer las cosas. En general cada profesional se ve obligado a tomar decisiones puntuales y específicas para convertirse en un buen comunicador del área en la que desarrolla su labor, sin embargo, hay algo que permite mejorar en todos los casos y es la capacidad para SER CONSCIENTES.

La rutina nos impide cuestionar nuestro modo de actuar, y cuando hablamos de habilidades sociales que todos "deberíamos manejar" (especialmente quien se dedica a labores pedagógicas), no se nos ocurre que podamos trabajar en esta línea. Yo, sin embargo, es lo que he intentado en esta sesión, que los entrenadores personales puedan ser más conscientes de los diferentes momentos en los que están comunicando, y de los diferentes elementos que entran en juego para que su interlocutor interprete bien el mensaje. Igualmente, es importante ser conscientes de qué variaciones podemos realizar en nuestra propia capacidad comunicativa para orientar nuestro mensaje a un objetivo u otro, dependiendo del contexto y la personalidad del receptor, para lo cual tendremos que ser tremendamente hábiles y receptivos al feedback que nos va a aportar tanta informació sobre el contexto como seamos capaces de identificar.

Muchas gracias compartir conmigo esta tarde de sábado. El centro donde hicimos el curso me pareció increíble y los miembros del mismo que me recibieron fueron encantadores y muy hospitalarios. Hicieron que trabajar en sábado no fuese tan duro.

// PRESENTACIÓN //

Lecturas: Si esto es un hombre

Leer a Primo Levi era una de mis asignaturas pendientes. Se trataba de una referencia constante, ya que 'Si esto es un hombre' es uno de los testimonios más valiosos sobre una realidad sobrecogedora y brutal, uno de los episodios de la historia de la humanidad que jamás debería ser olvidado porque su recuerdo es la señal de alarma que nos advierte sobre el alcance de nuestra capacidad de dañar.

El planteamiento de Levi es la clave de una aproximación al tema audaz y concreta porque va más allá del juicio o la denuncia de algo atroz. El autor se hace una pregunta que trasciende el horror físico y nos ofrece una cara particular de la magnitud de esta crueldad: ¿cuándo un hombre deja de serlo? ¿Qué es aquello que nos define más allá de nuestra simple existencia física? ¿Qué hay de muerte en la vida alienada y arrebatada, en tanto en cuanto se transforma a una persona en un individuo sin identidad, razón de ser, dignidad o conciencia? Él parte de esta reflexión para narrar su experiencia en el campo de Auschwitz. Tiene la capacidad de evocar el estado de consciencia que acompañaba a los prisioneros en un mundo que parecía completamente apartado de la realidad. Un grado de lucidez que le permitió ser testigo del horror que nadie fuera parecía saber que estaba ocurriendo y que da origen a esta línea de pensamiento sobre la relatividad del bien y el mal (la 'banalidad del mal' que formuló Hannah Arendt).

Primo Levi describe cómo funcionaban los seres humanos en un contexto en el que el orden conocido cedió el paso a una estructura completamente alienada, formada por personas anuladas y donde la supervivencia dependía de comportamientos adaptados y de un orden interno que se crea precisamente partiendo de la situación de anulación de la que son objetos los prisioneros. Las claves para la resistencia mental, tanto como para la resistencia física, son ideas que Primo Levi aborda continuamente en su descripción de este infierno personal, en el que él pudo sobrevivir gracias a pequeñas dosis de suerte (en estas circunstancias lo anecdótico podía marcar la diferencia entre vivir o morir) y a que fue trasladado a un campo auxiliar de trabajo en el que trabajaba aplicando sus conocimientos de químico. Aún así, lo evidente en su relato es que la diferencia entre tener una mínima ventaja o desventaja podía ser algo puntual que te permitiese resistir un día más y precisamente por ello, la relación entre los propios prisioneros estaba basada en esta lucha interna por resistir, contribuyendo más aún a la figura alienada del hombre de la que Levi es fiel testigo.

Para mí esta es la faceta más impactante del relato: me llama la atención cómo el comportamiento humano adapta sus niveles de exigencia ética o moral dependiendo del contexto. Cómo la opresión vuelve a la víctima más dura aún con su compañero de tormento que contra el verdugo. Cómo el ingenio genera recursos para sobrevivir entre la barbarie y cómo la desigualdad se impone incluso e medio de una masacre aparentemente homogénea.

Duele mucho leer un texto en el que la humanidad sale tan malparada. Avergüenza y te modifica porque aprendes que el ser humano es capaz de arrebatar a sus iguales esta cualidad máxima que nos distingue. Pero creo que el objetivo del autor al revivir estos hechos no es insistir en el pesimismo o el horror, sino asentar un faro que ofrezca algo de visibilidad ante los límites que jamás deberían sobrepasarse. Precisamente el hecho de saber que son franqueables nos haga comprender que rebasarlos o no se convierte en una cuestión consciente, que no podemos dejar de lado. En este sentido, el libro actúa poniendo ante la realidad el ojo de una tercera persona como vehículo para evitar que algo así vuelva a existir, ya que una mirada externa al interior de tan elevada enajenación rompe el equilibrio de una conducta que jamás debería ser comprendida.

Nos debemos asegurar, por tanto, que siempre exista esta mirada y que no se sustraiga ninguna realidad al ojo colectivo que pueda exigir respeto a los derechos básicos del ser humano.

viernes, 27 de marzo de 2009

Ordenador Vs principiantes

Acostumbrados a vivir con los ordenadores (a pesar de que nuestra generación no tiene esa actitud intuitiva de los niños de ahora, que seguro nos darán mil vueltas), no me había puesto nunca en el papel de una persona menos familiarizada al uso de la informática. Lo he tenido que hacer ahora, al ayudar a mi madre a estrenar su nuevo portátil. Lo compró para "estar conectada", para aprender cosillas, integrarse en un mundo en el que la informática puede facilitarte la vida, y para poder participar en las comunicaciones online que los demás desarrollamos (email, chat, etc.).


Mi madre trabaja con un ordenador, es decir, no es completamente ajena al uso de estas máquinas, pero lo que ella utiliza está previamente estipulado: emplea unas cuantas aplicaciones para gestionar bases de datos de clientes, con un software específico para la empresa en cuestión. Una vez lo domina, se convierte en algo rutinario y con pocas sorpresas.


Pero he aquí que en su nuevo ordenador viene instalado el sistema operativo Windows Vista. Un golpe duro a la accesibilidad de un principiante. Jamás habría sospechado que aparte de las cuestiones técnicas (rendimiento, estabilidad de este S.O., funcionalidad, etc.) este entorno viene complicado hasta el exceso con una multiplicación de los avisos, las ventanitas que se abren inesperadamente, las preguntas reiteradas, las casillas para registrase, verificar, opinar, aceptar...


El sistema parece que ha querido copiar de alguno de sus predecesores (creo que Apple en este sentido le da mil vueltas) adquiriendo esta celebrada característica que es lo de "ser intuitivo". Bien, ahora se supone que cualquier persona sola puede entenderse con su ordenador siguiendo un sistema de diálogo basado en cierta lógica... Pues no es así.


Uno de los principales rechazos que siente una persona poco habituada al uso de ordenadores es la sensación de "falta de control" sobre el aparato. La posibilidad de equivocarse de opción, la incapacidad para entender unas instrucciones o responder mal a una pregunta es lo que paraliza a muchas de ellas. Mi madre lee desesperada las miles de ventanitas que arrancan solas desde la máquina y le preguntan cosas poco necesarias en momentos en los que está tratando de familiarizarse con su equipo:



¿De verdad quiere cerrar esta carpeta?
¿Quiere que Windows convierta este navegador en su navegador predeterminado?¿Quiere que Windows convierta este acceso de red en su acceso de red predeterminado?
Windows ha detectado un nuevo acceso de red, indique si el acceso lo hace desde su casa, desde el trabajo, desde la calle...


Muchas de estas preguntas se superponen y son simultáneas e intrusivas, ampliando la confusión del usuario. A mí misma me ha costado intentar ayudar con la configuración inicial del portátil y ha llegado un momento en el que el síndrome de la multitarea me ha causado cortocircuitos, por la incapacidad para responder a tantas preguntas y cerrar tantas ventanas. Llegas a olvidar el primer asunto que estabas tratando de resolver.


Estaría bien que cuando ponen en marcha un sistema operativo tuviesen en cuenta al público menos habituado a tratar con los equipos. Puede ser una referencia buena para limpiar algunos procesos inútiles o poco lógicos. Al fin y al cabo, por muy experto en informática que seas, navegar por el ordenador tratando de que responda a tus indicaciones no es muy diferente si tus expectativas son de novato o de usuario avanzado. A nadie le resulta útil el mareo y la desinformación. Sobre todo si lo incorporan como tendencia.

martes, 3 de marzo de 2009

Cultura francesa en la Feria del Libro de Madrid 09








La Feria del Libro de Madrid, en su edición 2009 (del 29 de mayo al 14 de junio) estará dedicada a la cultura francesa, con un claro protagonismo de la literatura francesa y sus autores en buena parte de las actividades que están preparando.

Os añado la nota de prensa en la que se informa del evento:

La Feria del Libro de Madrid mira a Francia en su 68ª edición

La literatura francesa cuenta en su haber con una rica tradición de gran vigor literario, así como con una presencia indiscutible en el ámbito del pensamiento. Desde las Canciones de gesta, poemas largos que relatan las proezas de los caballeros cristianos, y su poema épico más famoso compuesto a finales del siglo XI y principios del XII, la Canción de Roldán, pasando por las nuevas ideas del renacimiento con François Rabelais que vuelven a aparecer en el siglo XVII en las comedias de Molière, o el prototipo del humanista erudito francés, Michel de Montaigne, la grandeur literaria de Francia se ha caracterizado por la profundidad de sus autores - Balzac, Flaubert, Stendhal, Zola, Antoine de Saint- Exupèry…- que llega en la actualidad a contar con representantes de la talla de Michel Houellebecq, Andréï Makine, Patrick Modiano, Jean Echenoz, Pascal Quignard, Michel Tournier o el último Premio Nobel Jean-Marie Le Clézio.

“Contar con la presencia literaria de Francia en esta edición de la Feria del Libro supone abrir un diálogo, no sólo para recordar la importancia de su historia sino, y sobre todo, para debatir sobre las nuevas propuestas que ofrece la sociedad francesa, una de las culturas literarias más importantes del mundo”, declara Teodoro Sacristán , director de la Feria del Libro de Madrid.

Además, la Feria del Libro prestará especial atención a las conmemoraciones que tienen lugar en 2009: el Año Internacional de la Astronomía, el Año Darwin (este año se celebra el bicentenario del nacimiento de Charles Robert Darwin a la vez que se cumplen 150 años de la publicación de El origen de las especies, el primer texto claro sobre la teoría de la evolución y de la selección natural) y el bicentenario del nacimiento de Mariano José de Larra. Conferencias, encuentros y mesas redondas tendrán como temas centrales estas efemérides, como por ejemplo, las que protagonizarán los estudiantes de institutos de enseñanza secundaria de Madrid, en una actividad organizada por la FLM. Desde las últimas ediciones, estos encuentros se han convertido en una cita habitual en la Feria para los jóvenes estudiantes de Madrid, que este año tendrán la oportunidad de conversar con Álvaro Giménez, director del Instituto de Astrobiología de Madrid, Francisco Sánchez, director del Instituto de Astrofísica de Canarias, Rafael Rebolo y Antonio Mampaso Recio, ambos también del equipo del Instituto de Astrofísica de Canarias, y el científico español, experto en física multiescalar aplicada a la astrofísica y cosmología, Juan Pérez Mercader, entre otros.

Durante 17 días, la Feria volverá a ser el lugar de referencia editorial en el que se ha convertido para todos los sectores profesionales y sobre todo para los lectores, que encuentran “en la feria la mayor librería del país”, según su director, Teodoro Sacristán.

Fuente: Dep. de Prensa de la Feria del Libro de Madrid