COMUNICAR-T

Comunicar. Comunicarte. Comunica-arte.
Comunicamos todos y para algunos comunicar es un arte. O una técnica. O un modo de vida. O un vicio. O una profesión. O una habilidad. Para todos ellos se ha creado este blog.

viernes 10 de julio de 2009

COMPRAR-T: nuevo blog sobre consumo

Uno de los temas sobre los que más me ha motivado escribir desde que inauguré este blog son aquellos que están relacionados con la defensa de los derechos del consumidor, la protesta o la crítica sobre determinadas prácticas comerciales de marcas potentes y la capacidad que tiene el consumidor para manifestar su postura y premiar/castigar al comercio con su rechazo a comprar o con su capacidad para difundir información.


La tentación era grande y he sucumbido ante ella: hace unos meses puse en marcha COMPRAR-T, un nuevo blog que tiene la intención de:


"... recoger datos e ideas para crear una figura de consumidor poderoso, con capacidad para elegir, para exigir o defender sus derechos. Hacer de comprar un arte. Y saber que en colectivo, el consumidor tiene mucho que decir y un poder brutal."


Espero que el hermano pequeño de este primer blog tenga también la suerte de contar con alguna visita con la que enriquecerse gracias a los comentarios y aportaciones externas, que es realmente lo que mejor sienta a cualquier iniciativa de este tipo.


Os espero allí para que compartáis vuestras experiencias.


¡¡ABRAZOS!!

miércoles 1 de julio de 2009

Miscelánea: puesta al día

Por fin ha terminado el mes de junio, lleno de fechas de entrega, remate de tareas y trabajos acumulados. El tiempo dedicado al blog es el primero que se ve afectado ante una etapa de trabajo tan mal dimensionada, así que a pesar de que he continuado leyendo mis blogs de cabecera y de que as voces que más valoro y agradezco me han dado pie a reflexionar sobre varios temas, no he sido capaz de volcar estas impresiones en mi pequeño rincón de la red. El resultado: cuanto menos hablas más impone el silencio. La espontaneidad de este medio se pierde y pareces obligada a regresar con un contenido muy elaborado. Sin embargo, la atracción del blog para mí está motivada por el matiz de "chispazo" que ofrece, así que voy a sucumbir a mi propio gusto y estreno mi actividad bloguera de verano con estas pinceladas que resumen y repasan el itinerario que he ido haciendo durante estas semanas sin escribir.


Esto es lo que me ha llamado la atención estos días:


BUENA CAMPAÑA: me ha gustado la campaña que DosPassos ha realizado para la Feria del Libro de Madrid. Han difundido mucha información, con continuidad, con profusión de detalles y declaraciones... Atendiendo a la diversidad de enfoques que presenta un evento como este y, aunque no he percibido grandes innovaciones en su presencia en la red y otros canales, así que me ha parecido una campaña clásica, pero eficaz. Con fundamento y rigor.


LA NUEVA DIMENSIÓN DE LO PRIVADO: están surgiendo reflexiones acertadas sobre el efecto que los nuevos canales y formas de comunicación están teniendo en la propia percepción de lo privado. Estoy a punto de empezar la lectura de 'La intimidad como espectáculo', de Paula Sibila, autora que da pistas y claves sobre el cambio que está sufriendo nuestro concepto de la intimidad. Las nuevas formas de comunicación social facilitan la apertura de un ámbito que antes permanecía más limitado. ¿Cómo nos afecta esto? A nivel individual ya estoy viendo surgir esta cuestión en la filosofía de muchos de los blogeros a los que sigo. De pronto un día se cuestionan sobre este límite... Veo que hay quien decide eliminar su rastro y cambiar su anterior despreocupación por una nueva actitud más prudente. Es curioso cómo coexisten y coinciden en el tiempo las conclusiones de los primeros análisis "desde fuera", por parte de sociólogos y estudioso, con las propias actuaciones 'in situ' de los afectados. No sé por dónde avanzará el fenómeno pero lo que sí tengo claro es que esta nueva dimensión de lo íntimo va a diseñarse en los próximos años. Seguramente aparecerán nuevas categorías, nuevos niveles de acceso a nuestra intimidad, que tendremos que aprender a definir y ordenar.


INFORMACIÓN vs FENÓMENO: cada vez me desmotiva más el papel de los medios de comunicación a la hora de sumarse sin más a esta tendencia tan natural en el ser humano que es la exaltación de lo llamativo, por encima de la rigurosidad en la información. Esto nos lleva a que cuando se produce una noticia, el hecho pasa en un brevísimo espacio de tiempo a dejar de serlo para convertirse en fenómeno. Me parece un error que los medios de comunicación refuercen esta tendencia.

Las personas nos dejamos llevar por las emociones y es comprensible que cualquier ciudadano narre las novedades con ese énfasis que suele afectar al propio contenido; esa emotividad con la que se narran incluso las malas noticias, solo por el pequeño placer que experimenta quien está en posesión de la novedad. Pero ver esto en la televisión, en un informativo, en un diario (menos)... me desmotiva.

Me gustaría que la información profesional se diferenciase más de la información amateur. Me parece que es el modo en el que conseguiremos que la prensa siga teniendo su razón de ser. Hoy en día podemos estar asistiendo al nacimiento de otro género, al igual que en su día se hablaba del contrapunto entre información/opinión. Creo que ahora podríamos hablar del tercer género: "testimonio" o "periodismo ciudadano", como una forma de narrar la actualidad de manera espontánea, directa, sin matices y sin filtros. Con la frescura del "aquí y ahora" pero sin la dosis de mesura, proporcionalidad, selección, discriminación, análisis, contexto y perspectiva que debería dar la visión profesional de cualquier noticia.

Ahora mismo esto es una utopía: la crisis económica se convierte en atrezzo y folklore; la muerte de un personaje célebre se retransmite agrandando cualquier detalle hasta crear perspectivas sesgadas fruto de cualquier testimonio advenedizo que aporte más horas de difusión o cobertura; supuestos delitos graves achacados a responsables políticos se convierten en un simple reforzamiento ideológico de base y solo se emplean como excusa para el tradicional 'derbi' electoral... Creo que se podría hacer más por cambiar esto.


NOTICIAS: estas semanas la información en materia de comunicación e información ha llamado también mi atención con algunos datos concretos:

* Nuevo código de conducta para regular los SMS de los concursos.
* Primera fase del 'apagón analógico'. Desde el 30/06/09, 556 municipios solo verán la TDT.
* Crisis laboral en el sector. Continúan las reducciones de plantilla en las redacciones y los cierres de cabeceras. Es curioso que en varios casos los trabajadores acusan a las empresas de aprovechar el contexto generalizado de crisis económica para justificar lo que no sería sino una mala gestión o movimientos corporativos interesados.
* La muerte de Michael Jackson colapsó la red.
* Se anuncian cambios en la financiación de TVE.


Espero que el verano dé de sí lo suficiente como para poder ponerme al día y retomar la actividad bloguera.

miércoles 3 de junio de 2009

"Condenados a cambiar"


[Reproduzco una de las notas de prensa de las actividades desarrolladas hoy en la Feria del Libro de Madrid]



Los periodistas Juan Luis Cebrián e Iñaki Gabilondo han dialogado esta tarde sobre los temas fundamentales del periodismo, con motivo de la publicación de El pianista en el burdel, de Cebrián, publicado por Galaxia Gutenberg. El acto, celebrado en el Pabellón Fundación Círculo de Lectores, ha sido presentado por el pensador francés Sami NaÏr.


 

Gabilondo ha comenzado el diálogo con Cebrián refiriéndose a éste como la “gran referencia para los periodistas”. De hecho, ha dicho, “muchos miramos a Juan Luis esperando que nos ilumine el camino, en este momento en el que no sabemos exactamente hacia dónde vamos”.

 

En un momento crucial para la profesión y la empresa periodística concebidos a la usanza tradicional, Cebrián propone en el libro una colección de ensayos sobre diversos aspectos del oficio, al que ha dedicado toda su vida, aliñados con anécdotas personales. Según Cebrián, “saber qué va a ocurrir no es función del periodista; un periodista debe contar qué ha pasado y ayudar a comprender esos hechos. El periodista es un contador de historias”.

 

¿Seguirá existiendo el periodismo tal y como lo concebimos? ¿Qué es ser periodista? ¿Desaparecerá el diario en papel? ¿Cómo competir con las nuevas tecnologías en un mercado global? Estas y otras cuestiones han abordado Cebrián y Gabilondo esta tarde en la Feria del Libro. En la obra, se recoge la tesis de que el periodismo, entendido como arte, como oficio, no debe limitarse a reflejar la realidad, sino ayudar a crear a partir de unos principios básicos una sinfonía que compartirá con el público. “No es un libro de tesis –ha dicho Cebrián—es un libro de relatos en el que subyace una tesis: los periódicos y los medios de comunicación, como los hemos conocido y los conocemos, son uno de los pilares fundamentales de la democracia representativa. Según muchos, más importantes que los partidos políticos”. No obstante, ya no son los formadores de la opinión pública. Ahora está cambiando el paradigma debido a la globalización y las nuevas tecnologías. “Ahora somos menos importantes”, ha señalado Cebrián, que ha continuado diciendo: “Hoy la gente mira las noticias en Google News, y, ¿saben cuántos periodistas trabajan en Google News?, pues ninguno”. Según Cebrián, el problema es que los periodistas “vivimos como si esto no pasara, no queremos darnos cuenta de que la gente se informa a través de otros sistemas”. Este paso de la democracia representativa a la democracia participativa es la que debe inquietarnos, en palabras de Cebrián, “puesto que la primera requiere de una mediación, los medios de comunicación, por ejemplo, y sin embargo en la participativa todo el mundo puede informar, crear su propio medio, sin necesidad de mediadores”.

 

Sobre la empresa periodística, el escritor ha subrayado que cerrarán muchos diarios, “sólo en Estados Unidos han desaparecido ya cien periódicos”. El mundo está cambiando y con él las costumbres de los lectores “que cambian más rápido que los periódicos”. El lector de diarios tiene tendencia a pensar que su periódico, “aquel con el que se identifica”, le pertenece, “forma parte de su propiedad intelectual y de su forma de vida”. Frente a ese espacio privado y casi sagrado aparece la Red, “un lugar público compartido por todo el mundo, donde cambian los parámetros que han regido hasta ahora la empresa periodística: El mundo digital es una economía de demanda, la información es un bien mostrenco”. Para el autor de El pianista en el burdel, “esto nos obliga a los periodistas a una actitud de humildad, a algo que no estábamos acostumbrados”.

 

Iñaki Gabilondo ha preguntado sobre cuál será entonces el papel de los periodistas en ese mundo de conocimiento globalizado. Para Cebrián la tarea principal será la de ayudar a los ciudadanos a comprender mejor ese espacio, “tarea a la que deberían dedicarse también los partidos políticos, sindicatos, instituciones y curas de todas las religiones”. Ante este mundo que ya no se organiza como antes, sino de forma muy distinta, Cebrián concluye diciendo: “No estamos condenados a desaparecer, pero sí a cambiar”.

 

 

domingo 17 de mayo de 2009

Pluriempleo en periodismo. No saber decir "no"


El retraso en mi actualización del blog habla por sí mismo: estoy desbordada. Se acerca una de esas etapas del año en la que se van acumulando plazos de entrega, textos que entregar, encargos, tareas... Y no me da el tiempo. Creo que esto es más común de lo que podría imaginar y supongo que hay miles de profesiones en las que ocurre. Sin embargo hace tiempo que prometí volcar mis reflexiones sobre cómo afecta esta tendencia a "pluriemplearse" a quienes nos dedicamos a la comunicación. Lo haré, obviamente, desde mi humilde punto de vista, por lo que observo en mí misma y en los compañeros.

El contexto al que me voy a referir es uno concreto: somos redactores formados en la idea (desde la facultad) de que no hacen falta periodistas. No somos necesarios. Informar lo puede hacer cualquiera y si lo haces de manera profesional será difícil que puedas vivir de ello. Para los grandes y motivadores trabajos ya hay lista de espera entre los candidatos con solera o recomendación y si logras un puesto de trabajo tendrás que malvivir con contratos precarios y poco sueldo.

Cuando empiezas a estudiar estás motivada. Hay vocación y hay idealismo. No eres ambiciosa, no pasará nada si tu puesto de trabajo es precario, porque disfrutarás con lo que haces y le dedicarás tiempo y esfuerzo hasta que puedas ser de esos afortunados que sí logran vivir haciendo lo que les gusta. Luego cumples años y descubres que la profesión es eso, una profesión: y que la necesitas para vivir. Te sientes afortunada si tienes un empleo "de lo tuyo" pero no terminas de ver claro que sea estable. "¿Y si...?" La amenaza de un recorte de plantilla, de un cambio en las directrices de la empresa, etc. siempre estarán ahí.

Si no trabas en una redacción y te dedicas a otras áreas, el trabajo parece a veces más estable. Los gabinetes de comunicación están ubicados dentro de empresas o instituciones que pueden tener una mayor solvencia o menor inestabilidad. Además en un gabinete de prensa no suele haber demasiada gente, luego no hay competitividad por sobrevivir. Si el gabinete eres tú, mientras haya tarea, tendrás trabajo. Es una opción de vida diferente, más alejada de lo intrépido pero que te deja ver otras facetas de la comunicación.

Y puedes tener la suerte de que el trabajo te vaya bien. Con desconfianza por tu parte, pero empiezas a ver que sobrevives, y tiras para adelante. Entonces puede que empieces a tener contactos y te empieces a "mover" dentro del área en la que trabajas. El periodismo es muy amplio y tiene mucha versatilidad... Puede que encuentres el modo de colaborar con algún reportaje en cierta publicación o que te encarguen puntualmente alguna tarea. Quien no tiene capacidad para integrar a un profesional en su plantilla "tira" del freelance. Si lo eres, no te queda otra que la multitarea y el pluriempleo para sobrevivir. Si lo incorporas a tu vida como complemento, lo que te van a faltar son horas de sueño porque empezarás a aceptar tareas por la sorpresa de que "haces falta" (son tantos años recibiendo el mensaje de que tu profesión es poco útil...).

Si este es tu caso (es el mío, así que es el que conozco), lo difícil es ajustar el volumen de encargos que puedes aceptar. No sabes decir que no porque existe de fondo la creencia de que hay un componente de suerte (valoran que sea un profesional el que escriba un buen texto) y porque puede que alguna de estas tareas justamente sean el tipo de trabajo que te gusta hacer; no puedes vivir 100% de ello pero tienes la ocasión de incorporarlo a tiempo parcial. Y lo haces, por si acaso. Por si un día terminas cambiando de área. Por si mañana deciden que ya esos textos los puede hacer alguien que no sepa de esta labor. Por si se trata solo de una conjunción de planetas favorable que te permite durante un tiempo tener trabajo... Por si estos contactos pueden servirte en el momento en el que tengas que buscar otro empleo... E incluso, cuando llevas varios años así, empiezas a hacerlo solo por el compromiso personal con quienes te han ido encargando cosas con el tiempo. ¿Cómo les vas a dejar tirados? ¿Cómo les dices que no tienes hueco? El hueco se saca, hombre, es una tarea pequeña....

La precariedad percibida nos sitúa en una posición en la que no creemos que la profesión tenga solidez o no creemos que un trabajo como éste sea apreciado. Esto también influye a la hora de establecer nuestras tarifas. Solemos trabajar por cantidades ridículas. Salvo las colaboraciones prefijadas por las revistas, que suelen tener un sistema de pago por página o por palabras que sigue una lógica aceptable, todas las demás tareas (apoyo a labores de comunicación corporativa, mantenimiento del contenido de una página web, elaboración de boletines, desarrollo de notas de prensa...) las cobras a precio ridículo, lo que hace que la inversión de horas no corresponda con el beneficio.

Ante fechas de entrega que se acumulan, yo he llegado a darme cuenta de que pagaría la cantidad que voy a cobrar por el trabajo para no tener que hacerlo. Pero se mezclan otros factores como la confianza, el compromiso personal, la implicación en proyectos que te han aportado esa motivación extra que no te daba tu trabajo alimenticio.

Nos movemos entre la pervivencia de la vocación y la dificultad para llevar adelante una "vida sostenible".

Para mí lo más agotador de estas situaciones (el pluriempleo o la multitarea) es el desgaste que conlleva la necesidad de "complacer" y dar la talla en diversos escenarios. Tener mucho volumen de trabajo para un único interlocutor te agota en las horas que le dedicas a la tarea, pero el desgaste emocional es menor. Mientras que cuando tienes que rendir ante diversas personas, el esfuerzo complementario que rodea a la tarea (la relación personal, la comunicación comercial, la defensa de tu trabajo, el ajuste de plazos, recibir instrucciones, interpretarlas, explicar condicionantes, advertir de algún imprevisto...) se multiplica por cada una de estas empresas a las que rendir cuentas.

¡Y no hablemos de esos momentos en los que surge algún inconveniente!: una gripe, un problema familiar, un par de días "fuera de juego"... A la oficina llamas y lo explicas. Si es un problema médico llevas tu justificante y sigues las pautas de reposo que te recetan. Pero... ¿qué haces con los "otros" trabajos? Si también desarrollas labores de formación, tendrás que encontrar remedio para no dejar la clase colgada. Si tenías algo que entregar, no puedes enviar mails a todos los contactos advirtiendo que estas mala. Dar tantas explicaciones a veces es más agotador que sentarte en la cama con el portátil y tratar de adelantar algo, entre estornudo y estornudo o en las bajadas de la fiebre (no es exageración, se hace).

Además esta incapacidad para alejarnos de los pequeños compromisos complementarios nos suele llevar a no saber coger vacaciones. Un freelance completo en ocasiones suele tener mejor organizada su agenda y su ritmo de trabajo. Hay profesionales a los que admiro y de los que me gustaría aprender, cuando me exponen sus condiciones de trabajo y observo que han generado un sistema estable, llevadero y compatible con la vida. Supongo que esta es la única vía para poder llevar adelante una labor de este tipo. Pero también imagino que lleva tiempo "fabricarse" un método propio. Tal vez, como en casi todo, ser consciente de ello sea ya el primer paso.

Por mi parte estoy avanzando a ver si consigo desarrollar este sistema personal de gestión de mis tareas. Para empezar, me va a tocar ser más selectiva y el curso 2009-2010 tendré que escoger qué labores quiero seguir haciendo y cuáles no son compatibles con mis necesidades. Me va a resultar muy difícil pensar en ello y un paso previo, innovador, es que voy a tomarme reamente dos meses de vacaciones de mis "pluriempleos" para despejar la mente, sentir verdaderamente que estoy descansando y saborear lo que es tener... ¡¡un solo trabajo!!

Así que julio y agosto se vislumbran en el horizonte como un oasis. Antes tendré que lograr llegar hasta allí, y el camino parece venir en cuesta. Habrá que respirar profundo y caminar. Un poquito más. Ya queda menos.

Lecturas: Este libro te salvará la vida

Un libro sobre el vacío existencial, las relaciones personales que adquieren la dimensión de transacciones, el papel del dinero y los lazos personales, expuestos con un sentido del humor que emplea el absurdo, la burla y el sinsentido de situaciones kafkianas.

La narración expone a ritmo muy rápido las vivencias de Richard Novak, un norteamericano rico que vive en Los Ángeles después de su divorcio. Está solo, lleva una vida cómoda en la que todo está organizado excepto sus relaciones personales que solo funcionan o existen en forma de intercambios o gestiones (asistenta, dietista...). Una mañana todo cambia y estas nuevas circunstancias le obligan a tomar decisiones y a reaccionar de forma improvisada. El suceso desencadenante de este cambio es un amago de infarto que le lleva al hospital donde comienza a vivir el absurdo de un sistema mecanizado de protocolos y automatismos que no le dan respuesta. A partir de aquí tiene que enfrentarse a episodios casi irreales que van construyendo su nueva vida improvisada y diferente: la amistad con un vendedor de donuts, la relación espontánea con su vecino famoso, el peligro que corre su casa al hundirse en un agujero de tierra, el afecto completamente asexual que desarrolla por un ama de casa a la que ayuda a huir de su familia, la concentración de silencio a la que se retira un fin de semana, su amistad con un escritor famoso que se convierte en su mejor amigo sin que él sepa de su identidad...

A través de estos episodios se irá acercando cada vez más a una posible salvación que le evita caer en la desesperación y la soledad. Parece que lo que le salvan son las personas, el modo en que ahora se relaciona con ellas. Quizás ahí esté la clave del libro: una fábula que recoge cómo salva la vida el protagonista. Un manual de supervivencia en el que la clave para no caer es optar por lo descontrolado y lo irracional, manando lo imprevisible y seguro a tomar por saco.

La narración está construida con un ritmo rápido, un relato en presente absoluto a partir de sucesos acumulados y las reacciones que estos provocan. El resultado es un producto curioso, un experimento narrativo que se fuerza a veces hasta el límite. No podemos dejar de evocar voces que han usado este recurso de manera magistral, como Coupland, experto en ofrecer el punto de vista que surge del absurdo y el vacío existencial encerrado en situaciones límite de tono grotesco.

Sin embargo, no estoy de acuerdo con quienes han calificado esta novela de Homes como "el humor de lo cotidiano". No puede ser "cotidiano" estas vivencias que afronta el protagonista precisamente como una huida de su presente habitual. Todo es irreal y todo es una distorsión constante de una vida ordenada, que queda patas arriba. Tampoco percibo ese "humor" del que hablan la reseñas. No creo que en el fondo exista una intención humorística. El juego del abusrdo conduce a percibir la indefensión, la soledad y la falta de referentes emocionales del protagonista, que aparece como una especie de antihéroe con recursos que trata de mantener a flote una precaria estabilidad emocional en un entorno donde en el fondo no cuenta con nadie.

Es una lectura recomendada para quien se siente cómodo con el tono de irreverencia que desprende la voz de su autora. Es un estilo narrativo que a mí me resulta curioso e interesante en pequeñas dosis. A Coupland sí le considero un maestro de esta técnica y consigue sorprenderme. En 'Este libro te cambiará la vida' no llego a sentir esta impresión de sorpresa o de empatía que los personajes de Coupland, a pesar de sus vivencias desbocadas, sí consiguen transmitir. Sin embargo el protagonista, Richard Novak, tiene rasgos de sufridor y superviviente que crean complicidad con el lector. Si no hay empatía, al menos hay cierta comprensión y curiosidad por saber hasta dónde llega la historia. El mensaje de la novela llega más o menos claro. La reflexión. La sensación de que hasta lo más controlado puede fallarnos y entonces ¿qué nos quedará? ¿seremos capaces de salvarnos a nosotros mismos de una realidad sin rutina ni medidas?