lunes, 21 de julio de 2008

Lecturas con retraso IV: Naturaleza infiel

Me acerqué a este libro con una mirada especial, pues tuve que atender a las reseñas que la actualidad literaria de esta primavera iba arrojando sobre su autora, Cristina Grande, mi primera entrevista en la recién estrenada colaboración con la revista DELIBROS


Se trata de una novela construida a base de recuerdos fugaces, urgentes y poco elaborados, que nos presentan los recuerdos de infancia y juventud de Renata, tras la muerte de su padre. La memoria de la protagonista recupera momentos clave vividos entre ella, su madre y su hermana. El paisaje de la novela son, por tanto, las imágenes que perduran en su memoria y que nos van permitiendo conocer la relación afectiva que existe entre las tres mujeres, sus luchas emocionales internas y el modo en que sobreviven a esta sensación de equilibrio inestable que las caracteriza.

Creo que la obra tiene una carga narrativa fuerte por lo que aporta de fugacidad, economía de palabras, capacidad para generar empatía y transmitir mucho con tan poco. Sin embargo, creo que en la promoción se cometen excesos, que en este caso son innecesarios pues si se lee la novela sin tener que responder a estas expectativas de "fenómeno literario", el texto en sí convence, dentro de los límites de una novela escrita a pinceladas gruesas. No ocurre lo mismo con esta idea con la que se han sacado los pies del tiesto al calificar a su autora de "magistral", de "promesa potente" o de "referente" de la literatura contemporánea, por delante de otros autores. Es más, tras la charla con ella, creo que ni siquiera su disposición al escribir pretende semejante cosa, pues utiliza un estilo muy personal, muy a su gusto, a la hora de enfocar esta historia esquemática, sin tener en mente al destinatario a la hora de definir su propio estilo o condición. 

Algunos críticos (los menos) más escépticos han sugerido que no conviene perder la cabeza cuando se está ante un texto semejante: escribir a fogonazos puede esconder la incapacidad o desgana del autor a la hora de profundizar en todo lo que rodea y compone la naturaleza de una novela. Es cierto que con Naturaleza infiel tenemos el alma narrativa de un relato pero nos falta la sensación de ser llevados, cómodamente, por el territorio bien nutrido que caracteriza a esta otra. Es una crítica fácil, viniendo su autora de donde viene (Cristina Grande es reconocida autora de relatos, que ha publicado en Xordica); además se podría cuestionar la mayor: ¿y por qué la pasividad del lector y la necesidad de recibir todo hecho es lo propio de una novela? 

Yo no sé responder a esto. Me quedo con el hallazgo, pues es un nombre que me despertará la atención cuando reincida. El libro lo disfruté, aunque a veces eché de menos la inmersión a la que te llevan autores como Almudena Grandes al recrear también una adolescencia vivida en los años 70 y 80. Me gustó su estilo escueto y muy bien perfilado. Y me llegaron claves personales que considero la mejor seña de identidad para un escritor. Ah, y la conversación con ella, llana, sincera y sin artificios, plagada de referencias nostálgicas a Aragón y de un sorprendente optimismo que no cabía sospechar a través de la mirada mucho más dura de sus personajes. Por cierto, la foto de la portada (me comentó) es una foto familiar suya en la que aparece ella de niña junto a sus hermanos.


2 comentarios:

Laura Pintos dijo...

Mmmmm...interesante. Supongo que lo de la "comodidad" que le pedimos a la novela no es imprescindible; lo importante es que el texto "funcione" igual, que cumpla su cometido de contarnos algo y hacernos participar (imaginar, recordar, aprender, deducir, disfrutar, lo que sea que se propuso su autor).
Felicitaciones por las colaboraciones en Delibros!!!
Saludos.

Marta Reguero dijo...

Gracias, Laura. Qué bien sienta compartir lecturas a las puertas de vacaciones... Hasta que lleguen (me quedan 2 días) he disfrutado con tus instantáneas del norte de España. Puede decirse que he viajado virtualmente gracias a CD.Besos.