lunes, 13 de octubre de 2008

Lecturas: El cuento número trece

Un relato jamás publicado es la base del misterio que rodea a Vida Winter, autora de éxito y fama mundial. Margaret apenas sabe nada de ella, pero tal vez por los secretos que encierra su propia historia es la persona escogida por la escritora para narrar, por primera vez, su biografía y la verdad que esconde: su identidad, su origen y sus recuerdos.

El resultado de este encargo tan particular será un recorrido lleno de enigmas y falsas identidades que llevará a la propia Margaret a descubrir más cosas sobre sí misma y a involucrarse en las emociones y afectos de su anfitriona, alcanzando una empatía total con ella.

La novela está ambientada en un contexto muy literario: Vida Winter es escritora de éxito y Margaret es la hija de un librero. Por eso el texto está plagado de referencias a la literatura anglosajona del siglo XIX: Wilkie Collins, las hermanas Bronte... Su evocación une a las dos protagonistas, e incluso a la autora del libro, Diane Setterfield, ya que la construcción de estas páginas está realizada a modo de tributo u homenaje hacia un estilo muy característico y admirado por los propios personajes de la novela.

Este estilo demuestra, sobre todo, la habilidad de la autora para contar una historia con buenas dosis de suspense, enigmas, emotividad y personajes muy definidos, con secretos, frustraciones, drama y un destino arrebatador que dirige sus pasos y aporta sorpresas a la vez que encierra condenas implacables.

2 comentarios:

Javier Cercas Rueda dijo...

Me asombra que siga vendiéndose un libro tan mediocre como este, publicado en nuestro país hace ya un par de años casi. La autora se separa de sus maestros inspiradores (Austen, las Brönte, Collins, Eliot y Dickens) al plantear el contenido de su historia: la mayoría de los protagonistas son seres poco corrientes, a un paso de la locura. No se describen sus frecuentes comportamientos enfermizos y morbosos pero están siempre presentes, configurando una atmósfera de irracionalidad y abandono que disgustará a cualquier lector mínimamente sensible y equilibrado.

Marta Reguero dijo...

A mí no me parece asombroso que, de entrada, se vendan cosas. Está claro que el criterio de venta no responde más que a que razones comerciales, y según este criterio se podría vender cualquier cosa.

Entiendo que lo que te sorprende más, imagino, según tu argumentación, es que a los lectores nos guste este libro. Yo reconozco que lo pasé bien leyéndolo. Me pareció que intentaba aproximarse a estos referentes que efectivamente son maestros en el género. Estoy de acuerdo en que la genialidad de los primeros recae en esta capacidad para transmitir de manera sutil el universo mental de los personajes, obsesivo y muy cercano a la locura. Sin embargo, no creo que el hecho de no alcanzar la habilidad que caracterizó a estos autores convierta a una historia bien contada en algo despreciable. A mí me ha hecho pasar un buen rato, y defiendo mucho esta la capacidad de la literatura, que no me parece poca cosa.

Me da un poco de rabia que cuando un libro se vende y tiene éxito se le desprecie por no ser "alta literatura". No creo que la pretensión de la novela sea superar a los maestros. Tal vez la autora quiso devolver algo de lo que recibió. Eso sería honesto y respetable.